Dueto



"Necesitamos que, al menos,
alguna vez vuelva un ave
y nos cuente lo que vio".



De tan blanco todo, todo es luz y color;
de tan infinito, todo es monotonía.
La espera no agota tanto el alma
como la marcha inacabable de lo incierto.

Ajeno y enajenado en la lejanía,
ausente (y presente de tanta ausencia).
Un solo segundo de lo eterno es quizás
la mismísima inmensidad de lo eterno.

La vida, ese estanque vertical
que comprendemos en límites razonables,
empuja sus preguntas contra el abismo,
sólo por conocer los porqués (o los chismes de pasillo).

Un día, capricho inédito del todo,
algo lo conmueve en su elástica espera:
Alguien más, solitario, atraviesa el hall,
"- Es usted Luis Alberto Spinetta."

El nuevo le sonríe y canta Bajan junto a él,
luego retoma su camino y se marcha sin más
dejándole una inquietud crónica,
dejándole a solas con su espera, otra vez.



FEBRERO, 2012

...

Desaferrar

...

Sólo quiero descansar
del alma que me cementa,
del sueño de la posesión.
Quisiera, como de un sueño,
despertar habiendo soltado
cada molécula que he sentido mía.
Pueda entonces, quizás,
sacar unas alas invisibles
o desatar una inercia natural
y, ya con la paz recuperada,
romper, de una vez por todas,
decidida y tranquilamente a volar.
Sólo quiero descansar;
cada centímetro que se aferra,
cada cual con su peso específico,
deshace la simpleza innata
y refracta la unicidad
del rayo del alma liberada.


SEPTIEMBRE 2011
...

Ídolos Paganos

Aliento ciego
obnubilando la médula de la voluntad;
el fervor del que sólo besó la pared
todo lo agrieta,

en el mapa de ríos que la fractura
en un sólo segundo dibujó
y, a través de ellos,
el fanatismo desborda, fluye, corre,
se filtra como una luz enceguecedora.

La voz llagada que clama
estentórea en el silencio del alma
conoce algunas verdades universales.
Se niega a revelarlas.

Caminamos el camino inverso del paraíso
de la ignorancia y su cerrazón
al Edén, a la paz, a la iluminación;
lo caminamos alentados por la ceguera.

De enfermar a sanar,
de morir a vivir,
de lo despreciable a lo noble,
ese, el camino del hombre
adorando, por adorar, ídolos paganos.